domingo, 9 de marzo de 2008

5 - Papelípola: Luis Ernesto Luna Suárez

Cinco:
Y Luis Ernesto Luna que salió disecado
de los laboratorios del desvelo, graduado
en el Santo Colegio Mayor de la Inquietud;
-¡más idealista y flaco no fuera Don Quijote!-
en los predios del tedio tomó en arriendo un lote
para asentar la finca de fe de su laúd.



LUIS ERNESTO LUNA SUÁREZ
N. en Garzón, Huila, 1928.


I – SUS ORÍGENES

Hijo de don Emilio Luna y doña María Suárez . Casado con doña Margot Álvarez, unión de la que proceden tres hijos: Edgar, María Teresa y Bertha Eugenia, todos estos casados, profesionales y con descendencia.


II – TRASHUMANCIA

Militó en política al lado del periodista e historiador Delimiro Moreno en el Movimiento Revolucionario Liberal (MRL) fundado por el más tarde presidente por el liberalismo oficialista, Alfonso López Michelsen; estando bajo la tutela política del caudillo y cofundador del mismo, Jaime Ucrós García (Moreno, 1995 y 2000).

David Rivera –tal como figuraría después en las páginas de Rogelio Echavarría - nos da algunos otros datos sobre su vida: “Oriundo de Garzón, peregrino de buena parte de los pueblos del Huila por donde anduvo de juzgado en juzgado municipal, ha venido a Neiva con sus 31 años de vida y su inspiración poética. Detrás de sí deja la indeleble, grande y pequeña huella de su tránsito, lo cual se explica diciendo que a Luna se le recuerda con cariño en aquellos municipios huilenses, más que por sus fallos de juez probo y diligente, por su devoción al periodismo y su vena de poeta, pequeña huella que se torna en grande para el puñado de los amigos comprensivos y espirituales. De todas maneras, la inquietud de Luis Ernesto se llamó así —Inquietud — y fue un diminuto periódico mimeografiado, que salía lo mismo en Pital que en Altamira, es decir, donde quiera que la suerte llevaba a su dueño y director, subordinada su pobreza a la trashumancia burocrática...”.

Actualmente está radicado en Bogotá.

III –SINÓPSIS POÉTICA

Sobre sus poemas dijo Sierra Basto en la Revista Ecos : “La palabra brilla como piedra preciosa y el colorido conceptual se confunde con la música astral” .

Delimiro Moreno opina sobre el aedo: «Luna es hoy la más alta voz de la poesía del Huila. A pesar de que sólo ha publicado un libro, Memoria del Silencio , la intensidad, el lirismo, la hondura de sus poemas, y su modernidad, lo colocan en este sitio de privilegio. Como poeta, sólo es superado en la historia de su Departamento por José Eustasio Rivera y Joaquín García Borrero» (Moreno, 1995).


Carátulas de la obra Memoria del Silencio© del poeta Luis Ernesto Luna©.

Dentro de las anécdotas del grupo, cuenta Luna que en ‘El Taurino’, lugar famoso de la ciudad de Neiva donde se reunían en noches de bohemia a declamar y a escribir poemas, alguna vez -a falta de dinero para pagar la crápula- empeñó los versos de su compañero Ángel Sierra Basto, ¡por $300 pesos! (suma pródiga para la época).


FOTO: De izquierda a derecha en tertulia poética: David Rivera (creador del Índice Poético del Huila), Luis Ernesto Luna y declamando, Ángel Sierra Basto (Víctor Manuel Cortés Vargas). Extraída del Archivo Histórico Familiar Ilustrativo© de Oliver Lis©.

La vida y obra de Luna se distingue entre otros en:

-LOSADA, Félix Ramiro, Literatura Huilense, Ediciones Centenario, 2005.
-ECHAVARRÍA, Rogelio, Antología de la Poesía Contemporánea, Bogotá, Presidencia de la República, 1997.
-ECHAVARRÍA, Rogelio, Antología de la Poesía Colombiana, Bogotá, El Áncora Editores, 1997.
-LICONA, Pedro, Crónica Poética del Huila, Instituto de Cultura Popular de Neiva, 1996.
-MORENO, Delimiro, Los Papelípolas, Ensayo Sobre Una Generación Poética, Vargas Editores, Bogotá, 1995.
-GUEBELLY, Jorge, Soledad y Orfandad del Hombre Moderno en la Poesía Huilense, Ed. Universidad Surcolombiana.
-REVISTA ECOS DEL BACHILLERATO NOCTURNO JOSÉ MARÍA ROJAS GARRIDO, N° 2, diciembre de 1964 - Biblioteca Privada de Inés del Rosario Cortés Rincón.
-RIVERA, David, Índice Poético del Huila, Biblioteca de Autores Huilenses, Volumen III, Imprenta Departamental, Neiva, 1957


IV – POESÍA


ANANKÉ

-1-
“…algo se mueve”
-Albert Einstein

No “era” el tiempo. El tiempo existía
como una música intangida que tornaba dolor;
-de subitáneo encantamiento-
en digitales sin sentido.

Y halló linaje su giro innumerable!
Y el índice veloz de fuego unánime
buscó el confín al límite de la curva;
y en torbellinos se rompió
su sangre ultravioleta.
La proporción dio estructura al fenómeno,
relieve al testimonio y equilibrio.

Humo y ceniza ensayaron la forma de su causa.
Allí durmió la vida como la luz del crisolito
-incluyendo sus símbolos inéditos, su mágico poema;
como un vaivén de música en olvidos-

Y todo tornaba porque todo se contenía.
-¡así es la abeja de la luz!-

El viento…? Oh, el viento
abrazó el sufrimiento de los horizontes errantes
y ululó por la bruma virginal…¡y por mil años
la llovizna acarició el misterio!


-2-

Y era la luz en gravidez y sustento el cosmozoos
y floreció en esporas su alumbramiento.
El instinto…el instinto necesario alargó sus
tentáculos viscosos;
después, cortó el delfín en ímpetus de aleta su
límite de azur estrangulado;
y cuando yo desperté en mis vecindades, era
también un poco de molicie, un iris en apóstrofe
-narciso primordial, imaginario navegante-
el mar acostado se glisaba de luz en soledad
y de naufragio. Se bullía todo el abismo de la
vida.

Callé sus espejismos. Subí por su versión hasta
mis cauces. Salté de los torrentes y me encontré
la Tierra;
-su piel universal humedecida en vísperas de
selva, de locos girasoles, de rosas invitando al
versicolor…-
salvaje pubescencia exhalaba su axila!

Me erguí entonces…y conjugué mis ojos y
conjugué mis manos y conjugué mis pasos…
besé con alaridos la yacija del eco.
Era una oruga de alma gesticulando sombras!

…aún siento en mí, crecer en mí lejos sin orillas,
una floresta coralina…
Aún siento entre mis remos raíces adventicias.


-3-

Y me llamaron Adán! Y así
por este barro animado,
porque asistía el paraíso de la carne,
porque hollé sus linderos ardientes,
porque mordí en el pecado
y sembré sus extensiones de sueño
-digo la angustia de los sueños,
digo las órbitas sin párpados al tiempo,
digo la palabra en el corazón,
digo la ausencia en que repartía mi voz
mi vaso comunicante de espíritu…
y con ortigas cubrí el sexo-

Me llamaron Adán
que quiere decir barro sedante;
viajé con luz adentro en poblamiento de amor
pero en verdad soy la memoria de un dolor Grande.

Me llamaron Adán
y yo llamé a Caín,
y le di origen a mi bestia
en la resaca de mi cólera
en el asco de mis albañales…
¡Mi simiente letal! ¡Mis maleficios!
-¡Alucinado existente!
No tenía más razón que la vida.
Era la evolución del gusano…y así soy
como la tierra rencorosa en la sequía.


-4-

“Llegamos muy tarde para los dioses
y muy pronto para el ser”
Martín Heidegger

Y volví de los despojos de un recuerdo.
Dejé mis cavernas y salí a los bosques y los ríos;
me maravillé ante los astros y los gorjeos…
di morbidez al ritmo y me embriagué; articulé lo sutil
con la turbación evocadora de los oráculos
-¡fingido adivinante ultraterrestre!-
y hallé el muérdago y cultivé el sésamo;
vestí con indumento lunar a las druidesas;
encendí en los mitos un siempre devenir cósmico;
toqué el carrizo de los faunos
y dancé con las Hadas…!

Mas me sentí incompleto en mi equivalencia
y me disipé en mi autolatría;
y porque ya alguien me llamaba de la muerte
acudí a los sufragios de la esperanza…
los busqué en mis átomos ¡y al otro lado de la nada!
Me respondió mi sombra
tras una vecindad del pensamiento:
¡Existes, así es como huyes!


-5-

Era la fuerza de un vuelo vacilante en la fe de los
contrastes y tendí un puente.
Con mi pregunta de alma indagué en la parte el todo
y clamé presencia en el misterio de lo ignoto.
Fui toda la teogonía de la angustia cuando cerraba
sus postigos el presente a su oculto bastión.
Y a la incierta lejanía caminé mis pasos de Prometeo
por robar el fuego de los dioses;
me acechaban el tabú, los horóscopos, la cábala…
en un silencio intacto y medroso.

Dolor domesticado…! Volví atado a la Tierra y
mis ansias devoró rapaz.
Me desahució el músculo y otra vez peregriné
en mi prole la sangre de las rutas…

en el erial, mi tautomaturgia, hizo brotar una fuente.
Y subí a la montaña de la ley. Crucé los collados,
llegué a las riberas y conocí en las ciudades todos
los rostros!

¡Perplejidades…acedumbre! Todo lo padecí
en mi llama de palpitante alfarería
y a la esfinge devolví sus apóstrofes…
¡Oh, carne astral que me halló en su matriz
y me dio su himeneo!
Fui Edipo y me negué a ver la luz; y me quejé
de mis atavismos y lloré mis abominaciones
en el coro de los suplicantes.

Y seguí…seguí mi ruta de actitud y de sed
por el desplome de los días, por el laberinto de las
imágenes…el sutil itinerario de Odisea…y escuché
las sirenas y me llevé a sus halagos y a las seducciones
de Cyrce…
Pero nadie en el héroe dobló mi arco!

También al Sur y al Norte, al Este y al Oeste
giré mi negra proa,
eludí los escollos
y el envite de los ciegos icebergs;
abrí el día boreal de los vikingos
y supuse al mismo tiempo el sol de los beduinos.
Acampé en la Tebaida (era ya nigromante)
y por una fuga de ibis entre rubios datileros
alcé mi arrobamiento.
Hallé la ciencia infusa; di nómades al karma.
Fui al Nirvana por el Gurú de los ojos relentes.
Alcancé la “otra orilla” del Mahaprajnaparamita.
Oí el “Sermón del Fuego” del gran Buda…

Y a Job, llegué –el perseguido-
y “todo lo tuve y todo lo perdí”.
En él, en su desamparo de infinito
Estuve más cerca del corazón que de mi alma;
Por él, por su boca llegada de miseria
blasfemé en el estercolero,
Y con fe de paciencia curé mi ampolladura.

Allá…en el mediodía, mamé el soma en los pezones
de la loba, reconquisté mi valor, invité las aureolas…
golpeaba sobre el mármol mi sueño de eternidad…
Ya sabía el número y las diagonales de los alfiles…
Ya era artista…
Ya desnudaba con caricias la música del arpa…
Maceraba mi luz…

En una noche injusta, mi sombra en el dintel,
Escuchó al Hijo del Hombre responder al sanhedrita
Su flor de trascendencia, su viva alegoría:
“Tú lo has dicho”…


-6-

Otra vez vagando por mi crasitud
rendí holocaustos al moloch de oro,
al brillo frío de sus estocadas;
y al Buey Sagrado edifiqué sus templos,
obligué a sus hinojos…
enseñé un alabado de símbolos vasallos.
Y toda la avaricia hurgué codicioso.

Y repetí mis lentejas,
pues, ¿qué es el corazón, sino una bolsa de intereses?

¡Avaricia y vanidad! Con su sórdida esfera
pagué por anticipado mis concupiscencias,
la expoliación y sus divisas; la ufanía y la lisonja;
negocié la traición, la hipocresía,
el crimen, la lujuria y la calumnia;
tallé la baraja de la usura;
eduqué la perfidia y la llame estrategia;
floté una récova de aduladores y mercenarios;
las veleidades y la cobardía;
la incondición de los pajes y los trepadores;
toda la servidumbre horizontal…

¡Cuánta profesión reptil,
cuánto artificio y adhesiones,
cuánto eufemismo y cuántas viceversas
ensayé en la comedia de la demagogia…
Cuánta estocada en el talón de Aquiles…!

Con sucia misericordia –la moral de la peste-
malversé el corazón y tasé el hambre
en la mano en patena de los “bienaventurados”.
Mistifiqué la miseria…
Cortejé a la Infantina
y no convidé a la cenicienta…
Mancillé al hombre y lo entregué a los viles.
Heraldo fui de mi soberbia.

También… limpié mi espada
Y, tocando los añafiles,
bajé de la torre del homenaje, a la aventura!





-7-

Por esta lunación, ya tenía el mar direcciones
colombinas. Y sobre la orilla frontera a Moctezuma
quemé mis naves como fe en un destino nuevo…
Adentro, zahareño y montaraz, cantaba la canción
del yaraví bajo bajo el Maracay y los moriches…
Mi hostilidad, saludó con arcabuces la conquista.
…Y allende…Acá…Dejé la piedra en sombra
de Avirama como una silueta de silencio endurecido
mirándome sin tiempo desde su teofanía…
Y doblaron los siglos y crecieron los pueblos!

…Y llamé misántropos, puritanos, templarios,
cruzados, inquisidores y fui cosmopolita y legendario.
Especulé lo intangible al rigor de los principios
y con dudas rabiosas lancé mis arpones contra el Leviatán.

Y seguí…seguí mi deriva delirante.

Vociferé revoluciones en las asambleas de las barricadas;
vagué por las avenidas populares,
por los crepúsculos del fraude,
y me vestí en la burocracia este carric burgués.




-8-

Volví a Zaratustra para ofrecerle mi sangre por el
espíritu;
pero ya no encontré la escala luminosa del soñador.
Faetón era el Superhombre y ardí en Hiroshima...
Y fui espectador de angustias y de escombros.
Mas como el Fénix, nací el hombre mecánico
y urgí la geometría y la velocidad supersónica;
las dimensiones interestelares y los rayos láser.

No ya los rascacielos de las urbes terrestres.
Colgaré mis ciudades en el aire,
Transitaré los predios del horizonte…
¡Qué fabulosa perspectiva…!
Mañana inverosímil,
haré turismo en las lucecitas del cosmos.


-9-

“Todo está en mí…y en mí
no encuentro nada”
León de Greiff

…Y sigue el tiempo cayendo su gota de angustia
sobre la clepsidra de la vida!
Digo en verdad del Dolor, es decir la materia del
“ser” que llega en el pasado como el “siempre” en futuro…

Soy un tiempo de luz. La constante de la creación
y la destrucción que pasea su hastío por el luto cartujo
del tedio…
¡Memoria del destino! Soy el cadáver del tiempo…
el mismo que se encuentra en las huellas de aquello
que fui y en los pasos de aquello que regreso…

Pero hay monotonías que matan!
Y mi voz resuena inútil como un sortilegio de
llamas fugitivas…

-10-

“¡Necio! Lo que tu siembras no nace si no muere.
Y lo que tú siembras no es el cuerpo que ha de nacer,
sino un simple grano”.
San Pablo 15: 36-37

¡Grano de luz!
He aquí el drama del Universo que multiplica mi presencia.

-¡Siembra tu grano!-
¡Pero hasta la luz es ya la semilla que se apaga!

Preguntaré por mí
Y estaré abandonado…

Habrá un rumor secreto como de hojas que caen…
será la tarde en la luz…

Preguntaré por Dios…
¡Oh, Dios…
¡Dios es una noción de amor para sentirse hombre!
…una noción de inteligencia que posee amor!
Una noción que en mí se revela
Una noción que en mí se resuelve
¡Una noción que en mí se prolonga!

…porque hay caminos en los que siempre
estaremos perdidos.